Nombre científico: Raphanus sativus var. major
Etimología
Procede del latín
raphănus, la cual a su vez procede del griego ῥάφανος.
Origen
Procede de China, aunque se considera que han sido los antiguos egipcios y babilónicos los primeros que supieron aprovechar sus virtudes, a tenor de los registros que se conservan de la época.
Usos
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En ensalada, en aperitivos o
salsas.
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En china se usa para hacer el
pastel mooli del año nuevo chino, y para comidas ligeras.
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Se utiliza también para hacer
bebidas refrescantes.
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En la comida japonesa, por
ejemplo, con las hojas, secadas se preparan sopas.
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Las hojas también pueden ser
consumidas, cocinadas de forma similar a las espinacas o utilizarse
en la elaboración de infusiones.
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Uso medicinal. Se
le atribuye un efecto diurético y digestivo, además de intervenir
en la formación de colágeno, huesos y dientes. Por contener yodo,
el rábano ayuda al buen funcionamiento de la glándula tiroides,
regulando así el metabolismo y y favoreciendo el proceso de
crecimiento.
Curiosidades
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Se han encontrado inscripciones
en pirámides egipcias, datadas 2.000 años a.C. en las que ya se
hacía referencia al uso culinario del rábano. Incluso se ha
llegado a considerar que los constructores de pirámides
consiguieron desarrollar un esfuerzo físico tan admirable, gracias
al consumo de este tipo de alimentos.
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La medicina antigua usaba los
rábanos como antídoto contra venenos, por lo que en algunas
culturas se ingerían antes de cada comida mezclados con nueces,
apio y limón.
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Su sabor tiene un ligero toque
picante que en algunas variedades es más evidente que en otras, se
debe al aceite de mostaza, que se encuentra debajo de su piel roja.
Para los que gustan de sabores menos picantes, basta con eliminar la
piel del rábano o escoger las variedades más pequeñas, que son
las que menos pican.
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En Oriente, cuentan con esa
variedad de color verde con la que elaboran el “wasabi”, el
cual, deja su sabor picante en la boca sólo unos segundos para,
luego, desaparecer.
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Todos los vegetales que dejen
una sabor fuerte y un gusto amargo en nuestra boca, como el rábano,
consiguen que nuestro organismo funcione mucho mejor, estimulando la
bilis y desintoxicando el organismo.
Autora: Sara Díaz García 4ºA